El economista Alfonso Goitia advirtió que la situación del empleo en El Salvador es crítica, caracterizada por una alta informalidad, bajos niveles de inversión y una ausencia de estrategias y plan sostenibles para el desarrollo económico y social. “Ellos si tiene un plan, el de enriqucerse enriquecerse utilizando los recursos del Esado”, dijo.
Goitia dijo, en Encuentro con Julio Villagrán, que, aunque las estadísticas oficiales reflejan un nivel de desempleo relativamente bajo, la realidad es más compleja. Más del 70% de la población económicamente activa se encuentra en el sector informal, es decir, sin acceso a seguridad social, pensiones ni estabilidad laboral. En contraste, apenas entre un 27% y 30% de trabajadores forman parte del empleo formal.
Falta de generación de empleo estructural
Uno de los principales problemas señalados es la limitada capacidad de generación de empleo por parte del sector privado. Aunque este históricamente ha defendido su rol como motor del empleo, el economista sostiene que su impacto es insuficiente.
La inversión se concentra en sectores como comercio, turismo e inmobiliaria, particularmente en proyectos de construcción de viviendas de alto costo inaccesibles para la mayoría de la población. Mientras tanto, sectores estratégicos como la industria y la agricultura —claves para el desarrollo sostenible— no reciben el impulso necesario del gobierno, más bien los ha abandonado.
Ejemplos puntuales muestran el carácter limitado de estas inversiones. Empresas exitosas pueden generar miles de empleos, pero estos requieren alta capacitación, lo que deja fuera a gran parte de la población.
El empresario Roberto Kriete, recién ha ampliado la empresa Aeroman, pero la cantidad de empleos no sobre pasan los 1500, pero estos son empleos altamente técnicos, que no los puede ocupar cualquier salvadoreño.
Inversión extranjera en declive
Goitia también destacño la caída significativa en la inversión extranjera. Mientras países vecinos como Costa Rica superan los 5,000 millones de dólares en inversión. Honduras y Nicaragua los 1500 millones, El Salvador apenas alcanza alrededor de 400 millones.
Entre las causas señaladas está el deterioro de la seguridad jurídica y la institucionalidad del país, factores clave para atraer capital extranjero.
“Un inversionista no arriesga su dinero en un país donde no hay certeza legal ni respeto a las reglas”, afirmó Goitia.
Inversión pública insuficiente
El Estado también enfrenta cuestionamientos por su baja ejecución en inversión pública, la cual se debe a la incapacidad e ineptitud. Aunque se proyectan presupuestos superiores a los 2,000 millones de dólares para este fin, la inversión real ronda entre 800 y 1,000 millones.
A esto se suma la reducción de recursos a los municipios y la creación de nuevas entidades estatales con poca transparencia en el uso de fondos, como la DOM, la empresa responsable de los mercados y la recolección de los desechos sólidos.
