Agencias. Los equipos de rescate intensificaron el jueves la búsqueda de sobrevivientes, mientras los venezolanos empezaban a darse cuenta de la magnitud de la devastación causada por los peores terremotos que han azotado el país en casi seis décadas.
El gobierno venezolano dijo que al menos 164 personas habían fallecido y casi 1000 habían resultado heridas en los dos terremotos del miércoles, que sacudieron los estados más poblados del norte del país. Era prácticamente seguro que el número de víctimas aumentaría a medida que los equipos de rescate empezaran a llegar a las zonas más afectadas.
Los temblores sacudieron con especial intensidad la capital, Caracas, así como varios estados del norte del país, entre ellos Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón. En distintas zonas urbanas se han registrado derrumbes de viviendas y daños estructurales severos, lo que mantiene en riesgo a numerosos edificios que podrían ceder ante las réplicas.
Las autoridades han decretado el estado de emergencia y han activado todos los recursos disponibles. Se ha suspendido el transporte público, incluido el metro y el ferrocarril, y se han cerrado temporalmente servicios como el suministro de gas en edificios para evitar accidentes. Asimismo, las clases y actividades no esenciales han sido canceladas para facilitar las tareas de rescate y evaluación de daños.
El impacto también ha alcanzado infraestructuras clave. El aeropuerto internacional de Maiquetía ha sido cerrado debido a los daños, y se han registrado afectaciones en los sistemas de agua y electricidad en varias regiones. Además, organismos internacionales como el Servicio Geológico de Estados Unidos han advertido de la posibilidad de nuevas réplicas y de un elevado número de víctimas, lo que sugiere que el balance podría aumentar en las próximas horas o días.
Con los equipos de emergencia desplegados en todo el país, Venezuela afronta ahora una compleja fase de rescate y recuperación en medio de la incertidumbre y el temor a nuevos movimientos sísmicos.
