24 de marzo 2026. Redacción NSPM. Durante la conferencia de prensa realizada por su partido cada lunes, el Secretario General del FMLN Manuel Flores, reflexionó sobre el legado de San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, en ocasión de conmemorarse 46 años de su asesinato y martirio.
“Un 23 de marzo, Monseñor Romero oficiaba su última homilía, su última homilía, y recordamos todos aquella frase, cese la represión, en nombre de Dios pues, y en nombre de ese sufrido pueblo, cuyo lamento sube hasta el cielo cada día más tumultuoso, le suplico, les ordeno, les ruego, cese la represión. Palabras que quedaron guardadas en la mente y el corazón del pueblo salvadoreño, palabras que ahora suenan más que nunca, palabras que muchos quisieran expresar y no pueden, o no quieren”, señaló.
Flores ofreció a los medios de prensa su interpretación sobre el legado vivo San Óscar Romero: “Por eso es importante hacer un análisis, detenernos y pensar realmente qué hemos hecho, bien, qué hemos hecho mal. Y por qué razón, como salvadoreños y salvadoreñas, merecemos, merecemos ser escuchados, merecemos ser escuchados, no pretender decir que somos escuchados”.
El Secretario General del FMLN recordó también la influencia que tuvo el ahora Beato Rutilio Grande sobre la vocación espiritual del obispo mártir: “Monseñor Romero, a raíz del asesinato de Rutilo Grande, pues tomó la decisión de estar junto al pueblo como Cristo lo estuvo hace más de dos mil años. Con el enfermo, con el pobre, con la mujer abandonada, con ellos, con los endemoniados, contra de los fariseos, los lujuriosos, en contra de los que hacían negocios en los templos, negocios en los templos. Aún se sigue haciendo negocios en los templos”, acotó.
Señaló además el fenómeno de las transas del poder y la traición, práctocas que afectan a los orpimidos: “Con aquellos que negociaban con el imperio, con el imperio romano, con aquellos que oprimían a los pueblos, no solamente al pueblo judío, al pueblo judío, que hay que diferenciar entre judíos y sionistas. Pero, siempre había traidores, aquellos que jugaban con el pueblo a través del dinero, a través de la apuesta, a través del negocio con el imperio, representado en aquellos tiempos por Roma”, manifestó.
San Óscar Arnumfo Romero y Galdámez fue asesinado el 24 de marzo de 1980 en la capilla del Hospital Divina Providencia de San Salvador, por un solo disparo al corazón realizado por un francotirador bajo las órdenes del mayor Roberto D’abuidson Arrieta, fundador de los escuadrones de la muerte y del ultraderechista partido Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, según el informe titulado “de la locura a la esperanza”, de la Comisión de la verdad de la ONU de 1993 y según la confesión publicada en una entrevista a Álvaro Saravia,uno de los involucrados en el magnicidio.
