El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, realizó un referendo a la Constitución para volver a reinstalar las bases militares norteamericanas en dicho país.
Fueron cuatro preguntas las planteadas en la Consulta de Ecuador donde quedaron NO en porcentajes: 61% para la redacción de una nueva Constitución al 53% para la reducción a la mitad del número de congresistas. Las bases militares extranjeras, prohibidas desde 2008, fueron rechazadas por 61% de los votantes y el fin del financiamiento estatal a los partidos políticos por 58%.
Qué endureció a la población al rechazo rotundo de todo lo pedido por Novoa, a pesar que las encuestas daban amplia ventaja. Según analistas y expertos en política, la decepción de la mayoría de la población de Ecuador por la inseguridad, el incremento de los impuestos para financiar la guerra contra los narcotraficantes.
Los ecuatorianos volvieron a las urnas con la tasa de homicidios cerca de un nuevo récord. El país cerrará el año 2025 con 52 asesinatos por cada 100.000 habitantes, según el Observatorio del Crimen Organizado.
“No ha habido ni un resultado. De hecho está empeorando” la inseguridad, señaló Andrés Delgado, un estudiante universitario de 23 años desilusionado de Noboa.
El presidente apareció en su momento a bordo de un tanque militar y con chaqueta de cuero liderando operativos mientras soldados con fusiles rodeaban a presos semidesnudos y de rodillas. “No se puede militarizar sin tener programas de prevención de criminalidad temprana o programas inclusive para fortalecer ciertas instituciones” como la que investiga el lavado de activos, aseguró la experta en seguridad Michelle Maffei.
En otro tema, Noboa proponía redactar una nueva Carta Magna ante el freno que le impuso la Corte Constitucional a leyes que incluían temas como la castración química para violadores o vigilancia de ciudadanos sin orden judicial.
“Mi voto por el No fue un real rechazo al gobierno por ser dictatorial, quiere imponer todo a su gusto”, dijo Ximena Martínez, una vendedora de 29 años del puerto de Manta (suroeste), donde Noboa planeaba reinstalar una base militar estadounidense.

