23 de abril 2026. YSUCA. El sector transporte en El Salvador enfrenta una situación crítica marcada por el incremento en el precio del diésel, la falta de actualización tarifaria y problemas estructurales que amenazan la sostenibilidad del servicio, según expuso Lucio Vásquez, representante de la Mesa Nacional de Transporte.
Vásquez señaló que el combustible representa aproximadamente el 68 % de los costos operativos del sistema, lo que convierte cualquier alza en un golpe directo a la rentabilidad.
La crisis ha provocado que solo en 2022 dejaran de funcionar más de 400 unidades y que el año pasado 325 salieran de circulación. Además, indicó que unas 700 unidades podrían no ser sustituidas este año, lo que generaría reclamos de la población, que percibe una menor frecuencia en el servicio de buses.
Uno de los principales reclamos del sector es que la tarifa del transporte colectivo se ha mantenido congelada durante 22 años, lo que limita la posibilidad de trasladar los incrementos de costos al usuario, como ocurre en otros rubros de la economía.
A esto se suma el impacto del tráfico vehicular, que incrementa el consumo de combustible y reduce la eficiencia del sistema. Vásquez propuso la implementación de carriles exclusivos para el transporte público en horas pico como una medida para mejorar la movilidad y reducir costos.
Otro de los puntos críticos es el retraso en el pago del subsidio estatal. Según Vásquez existe una mora de entre cuatro y seis meses, lo que afecta la liquidez de los empresarios y dificulta el cumplimiento de obligaciones como salarios, impuestos y pago a proveedores.
En cuanto a soluciones, el sector plantea una combinación de medidas que incluye la fijación de un precio techo al diésel, el mantenimiento del subsidio, mejoras operativas y una eventual nivelación de la tarifa.
Lucio Vásquez advirtió que, de no tomarse decisiones urgentes, la crisis podría profundizarse en los próximos años, con una mayor reducción de unidades y un deterioro aún más marcado del servicio que afecta directamente a la población usuaria.
Según Lucio Vásquez, cada año se pierden en promedio 400 unidades. Si la crisis continúa, a este ritmo en unos cinco años habría desaparecido cerca del 60% del parque vehicular del transporte público, advirtió.
