12 de marzo 2026. El Beato Rutilio Grande, sacerdote jesuita salvadoreño, dedicó su vida a acompañar a las comunidades campesinas y a anunciar un Evangelio comprometido con la justicia. Su voz denunciaba las desigualdades y recordaba que la Iglesia debía caminar junto a los pobres.
El 12 de marzo de 1977 fue asesinado mientras se dirigía a celebrar misa en Aguilares, en El Salvador.
En el ataque también murieron Manuel Solórzano y el joven Nelson Rutilio Lemus, quienes lo acompañaban. Su crimen buscó silenciar una voz que incomodaba a quienes no querían escuchar el clamor del pueblo.
49 años después, su testimonio sigue vivo en quienes acompañan a las comunidades, defienden la dignidad humana y hacen de la comunicación una herramienta para la verdad. Recordarlo no es solo mirar al pasado, es renovar el compromiso de caminar junto al pueblo y seguir sembrando justicia y esperanza.
